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El electrocardiograma 105

que se alejan del infarto y el electrodo de registro, por lo que inscriben una deflexión negativa. Las ondas Q son una evidencia permanente del infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST (IAMcEST); solo rara vez desaparecen transcurrido el tiempo. Obsérvese en la tabla 4-4 que en el caso de un infarto de la pared posterior del miocardio ( véase la fig. 4-23A) no se evidencian ondas Q patológicas en el ECG. Puesto que los electrodos estándar no suelen colocarse sobre la región de la espalda del paciente adyacente a la pared posterior, debe dependerse de otras derivacio nes para identificar de modo indirecto la presencia de un infarto de este tipo. Las derivaciones precordiales V 1 y V 2 , que se ubican justo en el sitio opuesto a la pared posterior, obtienen un registro contrario al que se con seguiría con derivaciones colocadas en la espalda. Por lo tanto, las ondas R más altas que lo normal en las derivaciones V 1 y V 2 son el equivalente a las ondas Q patológicas para el diagnóstico de un infarto de miocar dio (IM) de la pared posterior. Puede recordarse que la HVD también induce ondas R altas en las derivaciones V 1 y V 2 . Sin embargo, estas condiciones pueden distin guirse del hecho de que la HVD induce una desviación del eje a la derecha, la cual no es una característica del IM de la pared posterior. Es importante, si una onda Q aparece solo en una derivación del ECG, esta no es diagnóstica de un infarto. Las ondas Q patológicas deben aparecer en los grupos de derivaciones que se mencionan en la tabla 4-4 y la figura 4-23. Por ejemplo, si existe una onda Q patológica en la derivación III pero no en las derivacio nes II o aVF es probable que no revele un infarto. De igual manera, las ondas Q se descartan en la derivación aVR, ya que las fuerzas eléctricas por lo regular se ale jan del brazo derecho. Por último, en presencia de un BRIHH, las ondas Q no suelen ser útiles para el diag nóstico del IM debido al patrón con alteraciones inten sas de la despolarización en esa afección. El segmento ST representa la sección del ECG compren dida entre el final del complejo QRS y el comienzo de la onda T. Normalmente es plano e isoeléctrico (en la línea de base). Normalmente es plano e isoeléctrico (en la línea de base). Es importante reconocer las desvia ciones del segmento ST, ya sean elevaciones o depre siones con respecto a la línea de base eléctrica, y las anomalías de la onda T, como signos de estados pato lógicos clínicamente importantes. Entre las alteraciones más importantes del segmento ST y la onda T están las relacionadas con la arteriopatía coronaria. Puesto que la repolarización ventricular es muy sensible a la per fusión del miocardio, las desviaciones reversibles del segmento ST y la onda T (por lo general depresión del segmento ST o inversión de la onda T) son comu nes durante episodios de isquemia miocárdica transito ria, según se explica en el Capítulo 6.

aVL

VI

VD

1

aVL

2

aVL

3

aVL

A lteraciones del segmento ST y la onda T Isquemia miocárdica transitoria

4

Onda Q patológica

Figura 4-22. Secuencia de despolarización registrada en la derivación aVL, que sobreyace a un infarto de la pared lateral ( región con sombra oscura ). Se registra una onda Q patológica debido a que el músculo necrótico no genera fuerzas eléctricas; en vez de esto, en el momento en que la pared lateral tendría que despolarizarse (recuadro 3 ), la activación del músculo sano en el lado opuesto del corazón no encuentra oposición, de manera que las fuerzas netas se alejan de aVL. La onda R terminal que se registra en aVL corresponde a la despolarización del miocardio viable remanente más allá de la zona del infarto.

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