Edwards.Manual de dermatología genital_4ed
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Temas especiales en dermatología genital
Aunque algunos médicos tratan estas úlceras con corticoides tópicos superpotentes o intralesionales, tocar esta piel es dolo roso. Por lo tanto, la prednisona oral, a una dosis de 1 mg/kg cada mañana hasta 40 mg/día, o 60 mg para las adolescentes más voluminosas, es más compasiva y eficaz. Este tratamiento se continúa hasta que cese el dolor, por lo regular en 4 o 5 días, pero a veces toma mucho más tiempo. Mientras tanto, los baños fríos de inmersión, los protectores como la vaselina y los opiá ceos orales pueden mejorar las molestias. Algunas chicas expe rimentan disuria grave; orinar en una bañera con agua templada o con cremas protectoras espesas puede reducir estas molestias. Por lo general, se trata de un episodio único que no indica que haya enfermedad de Behçet u otras afecciones subyacentes Fig. 15-35. La lesión inicial de una úlcera aftosa es una placa o pápula violácea que evoluciona con rapidez hacia una escara necrótica, como ha ocurrido en esta joven de 14 años de edad.
peligrosas. No obstante, algunas chicas experimentan recurren cias. Las recidivas frecuentes indican la necesidad de una eva luación oftalmológica en busca de signos de enfermedad ocular inflamatoria, así como una revisión por sistemas en busca de sig nos de artritis inflamatoria o afección neurológica o intestinal. Por lo general, las aftas vulvares recurrentes pueden elimi narse con dapsona de 25 a 100 mg/día v.o. A veces se utiliza la colchicina, pero la diarrea puede ser limitar las dosis requeri das. El adalimumab y el etanercept, dos bloqueadores del fac tor de necrosis tumoral, son eficaces para la eliminación de las aftas recurrentes. Inmunosupresión Tanto la presentación de algunas afecciones cutáneas como su tratamiento cambian cuando se producen en las personas in munodeprimidas. Las infecciones y las neoplasias malignas en particular son más frecuentes y tienen más probabilidades de presentarse de forma tanto atípica como más grave en los pa cientes inmunodeprimidos, ya sea por la medicación o por la en fermedad. Además, aquellos inmunodeprimidos debido a la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) corren un mayor riesgo de padecer varias enfermedades infla matorias pero no infecciosas de la piel, entre las que destacan la psoriasis, la artritis reactiva (enfermedad de Reiter), el síndrome de Stevens-Johnson, la necrólisis epidérmica tóxica (NET) y las aftas. En el pasado, las afecciones cutáneas, infecciosas, neoplási cas y autoinmunitarias eran evidentes en términos de frecuencia y gravedad en las personas con enfermedad por el VIH. El que ahora son cada vez menos frecuentes en los pacientes tratados por el VIH es un tributo en agradecimiento a los investigadores. Infecciones Infección por el virus del herpes simple (tratado principalmente en el capítulo 10) La infección por el VHS es una complicación frecuente de la inmunosupresión, que en ocasiones se manifiesta por úlceras Fig. 15-37. Aunque la mayoría de las veces las aftas se encuentran en las mucosas o las mucosas modificadas, a veces se presentan en la piel queratinizada.
Fig. 15-36. Cuando la superficie necrótica de las aftas se descama, queda una úlcera con bordes nítidos y, por lo general, una base blanca. Copyright © 2024 Wolters Kluwer, Inc. Unauthorized reproduction of the content is prohibited.
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