Mansoor. Medicina Interna_2ed
AGRADECIMIENTOS
Estoy profundamente agradecido con mi familia. Sobre todo, y para siempre , con mi madre Salma. Dedicó su vida a sus seis hijos. Entre sus prioridades, la educa- ción fue siempre lo primero, un principio de su edu cación en Siria. Tengo vívidos recuerdos del tiempo que pasaba con nosotros fuera del horario escolar reforzando lo que habíamos aprendido ese día, y a menudo ampliándolo. Estos esfuerzos se derivaban de un espíritu ferozmente competitivo que contradecía su delgada complexión de 158 cm. Quería que fuéra mos buenos en todo lo que hacíamos, ya fueran nues tros resultados en los exámenes o nuestro rendimiento en el campo de futbol. Y aunque mi padre, Edward, un jugador de baloncesto de Trinidad y Tobago, era el que
pasaba horas inconmensurables desarrollando nuestras habilidades atléticas, era mi madre, siempre obser vando atentamente desde la banda, la que estallaba de alegría cada vez que se marcaba un gol. Pero ese afán competitivo siempre estaba destinado a beneficiar a los demás. Quería que tuviéramos un impacto en este mundo. Quería que cuidáramos a los enfermos. Quería que enseñáramos. Quería que fuéramos médicos. Sin mi madre, este libro nunca se habría escrito. Las personas verdaderamente grandes no ejercen una influencia efímera, sino una que perdura, incluso en su ausencia .
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